Mario Vega, director escénico del musical, señala que ‘El crimen de la perra Chona’ es una producción que va más allá del concepto escénico al que nos tiene acostumbrada la cartelera teatral en España.
El espectáculo musical ‘El crimen de la perra Chona’, que ocupará la cartelera del Teatro Cuyás de la capital grancanaria del 19 al 22 de junio, no es una producción escénica al uso. A los que integramos la factoría Unahoramenos Producciones nos interesan los proyectos complejos e interdisciplinares, aquellos en los que los retos marcan la pauta de la musculatura de los productos culturales que nos proponemos afrontar con valentía, en una época en la que las condiciones no son favorables precisamente para las heroicidades.
Nunca antes se ha producido en Canarias un espectáculo musical de la envergadura y dimensión de ‘El crimen de la perra Chona’. Las singularidades de esta propuesta que protagoniza Los Gofiones junto a un elenco conformado por los actores Eugenio Villota, Tavi García, Lamberto Guerra, Marta Viera y Antonio Báez, van más allá del concepto al que tradicionalmente nos tiene acostumbrada la cartelera de cualquier recinto o teatro escénico de las Islas.
Si hubiese que clasificar este espectáculo en un género de manual, podríamos definirlo como una revista musical, en la que tanto música como teatro se someten a una coherencia y se necesitan para recorrer el camino que conduce al desenlace.
El montaje musical y teatral de tres horas de duración (inspirado en un suceso que en 1955 conmocionó a la sociedad de la Isla cuando una perra encuentra fortuitamente una cabeza humana mientras jugueteaba en una zona de Almatriche) se desarrollará en cinco espacios escénicos diferentes aledaños al Teatro Cuyás, que acogerán a los espectadores que se dividirán en distintos grupos para disfrutar de las distintas escenas que integran la trama escrita por los autores Alexis Ravelo y Antonio Lozano.
De la mano de Los Gofiones, los espectadores se trasladarán a los años cincuenta para revivir uno de los asesinatos más conocidos de la historia negra de Gran Canaria. Y que este grupo asuma este riesgo dice mucho de su compromiso con el espíritu emprendedor que desde hace 46 años ha sido una de las pautas de su existencia. Con su atrevimiento la música popular de Canarias también crece.
Más de 150 personas trabajarán en esta producción total que representa todo un desafío: un crimen nunca resuelto; dos grupos señeros de nuestra cultura -Los Gofiones y la Banda Municipal de Música de Las Palmas-; cinco actores protagonistas; cinco escenarios urbanos abiertos a la polivalencia; un libreto musical amparado en la estética sonora de la década de los 50 del pasado siglo, o los más de cuarenta técnicos que deberán engrasar la maquinaria de una exigente producción que, al no ceñirse a la pauta del interior, los obliga a multiplicar el control sobre su sincronía (todas las escenas empiezan y terminan al mismo tiempo) y el celo sobre detalles de infraestructura que van desde el montaje a la escenografía, pasando por el diseño de luces o el sonido.
Estamos hablando de mover flujos de público por una zona de la ciudad, y por ello hablamos también del papel activo que deberá jugar el espectador. Se trata de un espectáculo total, de un teatro que respira delante del público para hablarle de verdad, de tú a tú. Partimos de una idea y jugamos con la ayuda de Ravelo y Lozano a construir un desenlace posible de un crimen nunca resulto que sucedió en 1955, que a lo largo de su desarrollo genera la tensión y la emoción suficiente como para que el público se sienta satisfecho y reconfortado. La pena es que esta producción nacerá y morirá, y que tan sólo unas tres mil quinientas personas podrán disfrutarla, ya que no volverá a girar nunca por otros escenarios.
Finalmente, hay que agradecer la colaboración que nos han prestado en este proyecto distintas instituciones públicas y entidades privadas. Empezando por el Cabildo de Gran Canaria y a toda esa maquinaria que funciona a la perfección que es el Teatro Cuyás; al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que nos prestará su vital apoyo infraestructural y cobertura en las áreas escogidas, así como por su generosidad al brindarnos a la Banda Municipal de Música de nuestra ciudad; al Gobierno de Canarias, que pese a los complicados tiempos que corren para el apoyo a los grandes espectáculos, ha sabido entender y valorar la dimensión de éste; a las entidades Binter Canarias, la Radio Televisión Canaria, Caja Siete y la ULPGC.
¡Qué ustedes lo disfruten!



