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Soraya G. del Rosario: “está bien que coloquen delante de nuestros ojos una realidad tan desconcertante para que seamos conscientes de lo que nos rodea”

Soraya G. del Rosario: “está bien que coloquen delante de nuestros ojos una realidad tan desconcertante para que seamos conscientes de lo que nos rodea”

La actriz tinerfeña, uno de los rostros femeninos de obligada referencia del teatro producido en Canarias, advierte que siempre ataca a sus personajes empleando el mismo método: partiendo de la intuición que le aporta la primera lectura del texto

La tinerfeña Soraya González del Rosario es la única mujer del reparto de ‘Los Malditos’. Nacida en Buenavista del Norte en 1961, la actriz, considerada uno de los rostros femeninos de obligada referencia del teatro producido en Canarias, ha consolidado su trayectoria en el seno de la compañía Delirium Teatro que le ofreció a principios de los años noventa un papel en la adaptación teatral de Alfred Bester, ‘El camino más duro’. Desde entonces se ha subido en infinidad de ocasiones al escenario para encarnar registros de mujeres de todo tipo, pero quizás ninguno tan corriente como Malika, la joven que perseverantemente logrará desentrañar el asesinato de su amiga prostituta Aida, con la ayuda de su compañero sentimental y de un periodista de televisión.

Tras sus últimos trabajos acometidos en el ámbito cinematográfico a las órdenes de los  hermanos Ríos en el largometraje ‘El vuelo del guirre’ y en el cortometraje ‘La despedida’, de Alexis Hernández, la actriz se involucra en esta nueva producción de la factoría Unahoramenos en la que comparte protagonismo con los actores Quique Fernández, Gustavo Saffores y Emilio Buale.

La actriz Soraya G. del Rosario (1)

Según del Rosario “una obra nunca se termina de cocer, porque su cocción se produce a largo plazo, a fuego lento. Cada pieza de ‘Los Malditos’ está encajada en su lugar y ahora le corresponde al público valorar si hemos acertado o no con este montaje con cuyo resultado estoy muy contenta, tras un trabajo agotador e intenso de dos meses de ensayos”, advierte la intérprete tinerfeña, que destaca asimismo “la cohesión y el entendimiento que ha existido entre el equipo humano que ha participado en esta producción que dirige Mario Vega”.

En el texto ‘Los Malditos’ de Antonio Lozano le ha correspondido interpretar a Malika, otra mujer que se suma a todas las identidades femeninas que custodia en su memoria. “Cada vez que me enfrento a un trabajo nuevo supone un reto también distinto. Hay personajes que están cercanos a ti y otros no tanto, y quizás por ello se hacen más complejos. Mi método siempre es el mismo: comienzo a atacar un personaje partiendo de la intuición que me aporta la primera lectura del texto. Mis sucesivos encuentros con el personaje y la mirada del director van conformado finalmente la interpretación”, señala.

“Malika es una mujer que se ha curtido en el filo de la navaja en donde la ha ubicado una vida azarosa y desagradecida. Ha ejercido la prostitución, ha sido humillada, repudiada y maltratada, y eso significa estar sola en el mundo. Lo que intento aportar siempre a este tipo de personajes que no están tan cercanos a mi realidad es verdad, dotarlos de sentimientos universales y experiencias personales, porque todos nos hemos sentido en alguna ocasión en la vida solos o humillados. Todavía me quedan cosas por descubrir de Malika”, dice.

Soraya G. del Rosario estima que el texto escrito por Antonio Lozano “es tremendamente amargo y descorazonador como la vida misma pero muy actual, porque la realidad de los desplazados la vivimos a diario. En nuestras Islas hay emigrantes sin papeles que sufren situaciones de explotación, que viven en un mundo tan lejano y a la vez tan cercano al nuestro, que esa paradoja resulta insultante e indecente. En la escena final de la obra Malika dice: “Desfilan ante nuestros ojos pero no los vemos, porque son invisibles”. Ha veces está bien que alguien coloque delante de nuestros ojos una realidad tan desconcertante para que nos sensibilicemos y seamos conscientes de lo que nos rodea”, asevera.

La actriz destaca en el contexto de esta producción la música de Beethoven que ameniza muchos pasajes del montaje y la define como “conmovedora”, al igual que las imágenes de Juan Carlos Cruz que pueblan la gran tela que se emplea en la sencilla escenografía tubular de ‘Los Malditos’. “Posee muchas disciplinas que se han unido para ofrecer al espectador un montaje lleno de arte y palabra. Todo es un conjunto de ingredientes al servicio de una obra que puede llegar a conmover”.

La actriz canaria valora muy positivamente la red trasnacional (REDELAE) que apoya la producción de este montaje, “porque posibilita la difusión a gran escala de un trabajo en el que participan actores de distintos lugares del mundo y unidades de exhibición también de distintos países que comparten las mismas inquietudes escénicas. Todo ello es muy enriquecedor y es el camino más operativo para dramaturgia como la canaria, que accede con muchas dificultades a los centros de exhibición y circulación exteriores para promocionar y difundir sus productos teatrales”.