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“No recuerdo los sueños, y de los que tengo con los ojos abiertos no hablo”

“No recuerdo los sueños, y de los que tengo con los ojos abiertos no hablo”

Durante una hora y media,  ‘Tal vez soñar’, la obra de teatro dirigida por Mario Vega, con texto de Antonio Tabares, compagina el humor, el drama, la ternura y la nostalgia, consiguiendo el difícil mérito de extraer al espectador, de manera simultánea, la sonrisa y la lágrima. 

Han dicho de la interpretación del actor Miguel Ángel Maciel en esta obra, que “aparece como un particular San Pedro, aunque recuerde más a aquel Clarence de ‘Qué Bello es Vivir’¿Está usted de acuerdo en esta afirmación?

“El Ángel que debía ganar sus alas” No lo sé, no lo había pensado así, pero sí puede tener algo de eso. Quizás en esa imagen de buen hombre, sencillo, un oráculo, un papá Noel… todo eso junto, quizá.

¿Qué tiene su papel que se gana el afecto del público en el segundo dos?

Jajajaja… no sabía que pasara eso. No lo sé. El inicio es imponente, eso ayuda mucho a darle a este personaje un determinado halo mágico, que seguramente atrae al público.

En el escenario está acompañado de Marta Viera y de Quique Fernández… ¿Tres son multitud?

Tres es maravilloso cuando te acompañan estos dos. Realmente un lujo y un placer compartir trabajo porque son maravillosos como profesionales y como personas. Para mí ha sido un ciclo de crecimiento compartir escena con ellos  y estoy encantado.

¿Qué tal ha sido la relación con Mario y todo el desarrollo de la obra?

Muy buena, hemos ido buceando por distintos camino hasta que fueron apareciendo los distintos personajes como pueden verse hoy. El ritmo de ensayos ha sido duro pero el clima de trabajo muy cómodo para todos. Junto a Mario hay un gran grupo de trabajo y entre todos conformamos un equipo con un mismo objetivo, dando lo mejor de sí cada uno.

¿Qué piensa usted que habrá después del último suspiro?

Nos sumaremos al Todo. Supongo, ya que nada se pierde todo se transforma.

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La obra se estrenó el pasado mes en el Teatro Leal de La Laguna. ¿Cómo fue la acogida por parte del público?

Muy buena, la gente rió, lloró y aplaudió de buena gana. Fue muy bonito el encuentro con el público y para nosotros muy importante ver que aquellas cosa que nos habíamos planteado funcionan del modo que lo esperábamos.

El actor, de origen argentino, está en un momento dulce en el que no solo recibe el aplauso del público sino que también los galardones. En 2014 fue designado como mejor actor de Canarias por ‘Ciudadano Yago’ y acaba de recoger el Premio Réplica 2017 a la mejor interpretación masculina por ‘Corredera’.  ¿Le siguen emocionando los premios?

Sí claro que sí. Me llena de emoción y de responsabilidad ya que no podemos defraudar los premios y al público. Cuando un trabajo se promociona como premiado luego hay que estar ahí y  responder desde el trabajo para estar a la altura de los premios recibidos.

Miguel Ángel Maciel se inicia en el teatro en el año 1976 en grupos de teatros independientes hasta llegar a formar parte de las compañías más importantes de Buenos Aires. ¿Por qué vino a Canarias?

Una decisión del grupo familiar, queríamos vivir en un lugar cálido, lejos del frío y húmedo invierno de Buenos Aires.

Miguel Ángel Maciel interpreta al padre de Inma en el montaje

En 1997 llega a Gran Canaria donde actualmente desarrolla su actividad como actor. 20 años después. ¿Cómo era la situación teatral en Canarias y cómo la ve usted en estos momentos?

Bueno en esos años eran pocos los que se movían en el ámbito teatral. Lo que había eran grupos independientes. Hoy hay algunas empresas teatrales y compañías que trabajan de manera profesional, con esto quiero decir que pagan sus ensayos y las funciones cuidando la dignidad de los artistas.  Igual estamos todavía lejos de que nuestro sector se convierta en industria, creo que aún hay mucho de artesanal en nuestro trabajo. El sector ha crecido en número de artistas y eso debemos agradecerlo a la Escuela  de Teatro de Canarias y esto genera nuevos movimientos, nuevos grupos y tendencias de trabajo. Pero esto siempre se está realizando con el esfuerzo del artista y de contados empresarios. Las ayudas no alcanzan, el aporte del sector privado mínimo por no decir nulo. Se está cerrando la Sala Timanfaya por falta de apoyos. Lo que hay, está por las fuerzas, las ganas, el coraje y la pasión que le echa la gente.

Además de interpretación, montaje de obras, funciones…, Miguel Ángel ocupa parte de su tiempo a la formación de futuros actores. ¿Qué futuro le espera al teatro en Canarias?

Ufff!!! Bueno depende en qué orden hablemos, si nos referimos al entorno artístico creo que el futuro es maravilloso. Hay cantidad de actores, directores y dramaturgos jóvenes que son muy buenos y eso es alentador,  de lo demás no hablemos.

Maciel lleva unido al teatro más de cuatro décadas, algo que sin duda es un lujo en un sector que está siempre unido a la crisis. ¿Se considera un privilegiado?

Sí, siempre me sentí un privilegiado, desde el primer día que me subí a un escenario con un grupo amateur sentí que estar ahí y poder vivir tantas vidas era un privilegio.

¿Qué es lo último que ha soñado?

No recuerdo los sueños, y de los que tengo con los ojos abiertos no hablo.