El compositor y director José Brito graba con la Orquesta Universitaria Maestro Valle de la ULPGC la banda sonora incidental de ‘Los Malditos’
El pulso dramático de ‘Los Malditos’ no se oculta a nadie. La nueva producción escénica que dirige Mario Vega, basada en el primer texto propiamente para el teatro que escribe el autor Antonio Lozano, ubica ante nuestros ojos un paisaje de desolación humana que se desarrolla con pulso intrigante y creciente. Ese viaje al abismo que realizan los personajes de ‘Los Malditos’ se ameniza a los compases de la exuberante sonoridad del genial Allegretto de la séptima sinfonía de Beethoven, uno de los mejores trabajos del célebre compositor alemán que cautivó al público de la época y sigue aun haciendo las delicias de los amantes de la gran música clásica.

La banda sonora incidental de la producción internacional de ‘Los Malditos’, que será estrenada en la Plaza de San Ana de la capital grancanaria los próximos días 12 y 13 de agosto, en el marco de la XX edición del TemudasFest que impulsa el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, fue grabada por la Orquesta Universitaria Maestro Valle de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que, a las órdenes del compositor canario José Brito, se encerró con el técnico de sonido Blas Acosta para registrar los distintos ‘cues’ de la obra durante tres intensas sesiones de trabajo que tuvieron lugar durante el pasado mes de junio en el interior del Salón de Actos del Paraninfo de dicha entidad universitaria.
Es la primera vez que en Canarias una producción teatral recurre a una orquesta para grabar la atmósfera sonora que ambientará sus diferentes escenas. En total son ocho secuencias sonoras que ambientarán este incómodo y fluido alegato apoyado en una intrigante trama propia de la mejor novela negra, que aborda el drama de los migrantes del siglo XXI.

“Hemos trabajado en otorgar coherencia al allegretto de la Séptima de Beethoven empleado como leiv motiv de la banda sonora de ‘Los Malditos’. Hemos intentado que todo lo que se creara para este montaje escénico estuviese escrito de una manera muy pragmática, fuese efectista y visual, para que terminara diciendo todo aquello que el texto de Lozano no fuese capaz de pronunciar de boca de sus actores protagonistas”, advierte José Brito.
“Esta composición, una de las joyas de la música ‘beethoveniana’, es de un dramatismo espectacular”, prosigue el director de orquesta y compositor nacido en Gran Canaria, responsable del ejemplar proyecto Barrios Orquestados. “La aspereza que rezuma la música de Beethoven, que padeció una vida atormentada y considero un ser desubicado en su tiempo y su espacio, nos venía muy bien”, advierte el director canario.
‘Los Malditos’ es la primera producción dentro del ambicioso proyecto de los Corredores Culturales, creado por los socios de la Red Eurolatinoamericana de las Artes Escénicas (Redelae) con el objetivo de propiciar y fomentar las coproducciones entre los diferentes agentes culturales de los países que componen esta red internacional. Por tanto, ‘Los Malditos’ se materializa como primer ejemplo de cristalización de dicha apuesta en el apartado de Coproducción/Residencias del referido programa de Redelae.
UNA OBRA LIGADA A LA HISTORIA
En octubre de 1813 las tropas aliadas de Rusia, Austria y Suecia habían asestado en la Batalla de Leipzig un duro golpe al ejército francés de Napoleón, obligándolo a batirse en retirada. Incluso en Viena tenían claro que los días del déspota estaban contados.
Tras varios años de ocupación francesa, en la capital austríaca se respiraba el júbilo. Los vieneses salieron a las calles para celebrar la liberación de Europa de la tiranía napoleónica con un gran concierto en el que la Séptima de Beethoven estaba en programa. Los beneficios generados por la venta de entradas irían a parar a los soldados heridos en la Batalla de Leipzig. La gente más notable de la ciudad iba a acudir a un evento musical en el que se anunciaba la presencia de grandes músicos como Antonio Salieri, Louis Spohr y Giacomo Meyerbeer.
No solo los contemporáneos de Beethoven percibieron un aliento de liberación en la Séptima Sinfonía. Muchos expertos actuales creen que el propio compositor, revolucionario y humanista comprometido, expresó en esta obra su alegría por el fin de la tiranía de Napoleón. Algunos años antes, el músico quiso dedicar su Tercera Sinfonía «Heroica», al mandatario francés. Pero cuando Beethoven supo que este se había coronado emperador, el compositor rompió con enfado la página con la dedicatoria. Se dice que cuando Napoleón avanzaba con sus tropas por Europa, Beethoven exclamó: «¡Es un lástima que no domine el arte de la guerra como domino el de la música! ¡Lo derrotaría!»
Beethoven consideró su Séptima Sinfonía como «uno de los productos más felices de mis débiles fuerzas», pero siempre rechazó que la obra tuviera un significado extramusical concreto. Sus coetáneos también rechazaron la idea de que la Séptima pusiera en música ideas o imágenes determinadas. Un crítico de Leipzig expresó entonces lo que dos siglos después piensan muchos melómanos: «Sencillamente hay que escuchar esta obra para apreciarla en su plenitud. Porque su espíritu y sus cualidades no pueden expresarse con palabras».
JOSÉ BRITO
Entre otras ha estrenado numerosas composiciones como Vivencias del 29, Fantasía sobre Mendoza, Namaste, Cuatro Lecturas, En Memoria del Poeta, Der fünfte Himmel, Sphairo, Divergencias (Noneto), Regnum o Requiem, varias de las cuales se han interpretado en Rabat y Casablanca (Marruecos), Tokio (Japón), Pekín y Tianjin (China), Melbourne y Sidney (Australia), Toulouse y Paris (Francia), Amsterdam (Holanda), Berlín (Alemania) o Chicago y Nueva York (Estados Unidos). Dirige la Orquesta Clásica Béla Bartók desde 1992, y con ésta y otras formaciones ha podido llevar a cabo estrenos mundiales de Francisco Brito, Guillermo Ostanchiski, Juan José Falcón, Tomás Marco,… además de haber recorrido la geografía europea, realizando conciertos en Austria, Noruega, Alemania, Italia,…

Fue director durante ocho años de la coral Eis Aiona y ha dirigido al Ensemble Contemporáneo de Las Palmas en varias ocasiones, siendo fundador del mismo. Ha sido presidente de la Federación Coral de Las Palmas entre los años 2007/09, y desde 2008 es director del Aula Alfredo Kraus de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Ha grabado como director, los discos nº35 y nº50 del sello RALS “La Creación Musical en Canarias” con obras de compositores del siglo XIX, y como productor, para el mismo sello un “MONOGRÁFICO del compositor Francisco Brito” nº45 y los Quintetos de cuerda de José Palomino para la SEdeM (Sociedad Española de Musicología).
Ha participado en varias publicaciones de libros de partituras como: Raíces (1997), Rosario Sonoro (2011), Barrios Orquestados –Formación instrumental- 2014), El número sonoro (2014) y otros de temáticas diversas como Descubriendo a Chejov (2013), Donde sonidos, palabras (2014) o Querencias –El sonido de la ausencia- (2015).

Su inquietud social le ha llevado a fundar, junto con alumnos de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la Asociación SoNidarios en 2011, e iniciar bajo su dirección el proyecto Barrios Orquestados en abril de 2012.
Obtiene un Máster en Procesos Educativos por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En la actualidad ejerce la docencia en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Departamento de Didácticas Especiales-Área de música) y en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria, actividad que comparte con la dirección de la Orquesta Bela Bartok, Orquesta Universitaria Maestro Valle de la ULPGC y la composición.



