El Círculo Mercantil acoge los ensayos de ‘El crimen de la perra Chona’ en los que Mario Vega trabaja intensamente con los cinco actores protagonistas de la obra.
El sol de media tarde entra con disimulo apoderándose del amplio salón ubicado en la segunda planta del Círculo Mercantil en el que se ha dispuesto una mesa de trabajo. Alrededor de la misma se sientan Marta Viera, Eugenio Villota y Tavi García, tres de los cinco actores de la producción ‘El crimen de la perra Chona’, con los que Mario Vega ensayará por espacio de unas horas el libreto de la obra que han escrito Antonio Lozano y Alexis Ravelo.

Hay que seguir avanzando en la compleja y metódica fase de preparación que cualquier montaje escénico exige. Y éste, por su complejidad y dimensión, quizás requerirá aún más entrega y dedicación si cabe.
Mario Vega, director del musical que será estrenado en junio en el Teatro Cuyás, muestra una tranquilidad que sosiega a los actores. Todos ellos tienen delante el libreto de la obra que recupera la historia de un truculento suceso acaecido en nuestra ciudad en 1955, que mantuvo a la sociedad isleña en vilo durante muchos días y que hizo correr ríos de tinta en las páginas de la prensa de aquella época.
Los papeles del guión que maneja Vega se han emborronado con ideas y propuestas que toman inicialmente cuerpo en forma de rápidos apuntes realizados con un lápiz. Los actores están preparados para iniciar una dura tarde de ensayo.

Llegan al Círculo Mercantil con ropa cómoda. Eugenio Villota, el más experimentado de los tres por su sólida carrera profesional como actor, juguetea con un pitillo habano en sus labios que deberá emplear frecuentemente durante el montaje. Es el inspector de la Brigada Criminal, Fulgencio Vargas Iniesta, al que todos conocen con el inquietante sobrenombre de ‘Caraperro’.

Los ensayos de ‘El crimen de la perra Chona’ se sucederán a partir de ahora en el Círculo Mercantil. Allí, Mario Vega corregirá, compartirá, sugerirá y marcará la pauta de lo que será la interpretación de los cinco protagonistas del musical. De esta fase dependerá la credibilidad de la puesta en escena de la obra. En esta fase los actores demuestran con su sacrificio y sin que nadie los observe, el respeto que sienten por su trabajo, el teatro y el público.
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