El día 28, a las 19.30 horas, un acto que se desarrollará en el Cabildo grancanario, recordará al respetado y carismático dirigente africano, asesinado hace tres décadas
El día 28 de septiembre, a las 19.30 horas, tendrá lugar en el patio interior de la sede del Cabildo de Gran Canaria (entrada por la calle Pérez Galdós, 40) un homenaje a la figura del que fuera presidente de Burkina Faso de 1983 a 1987, Thomas Isidore Noël Sankara, capitán militar, revolucionario comunista y teórico panafricanista. El mes próximo se cumplen 30 años del asesinato de Sankara, que fue visto como una figura carismática e icónica de la revolución, por lo cual es conocido como el ‘Che Guevara africano’.
El acto, organizado por la Consejería de Solidaridad Internacional del Cabildo de la isla, contará con la participación del escrito Antonio Lozano, autor de ‘El caso Sankara’, el actor de Burkinabé Carlos Ouédraogo, que leerá fragmentos de ‘La lucha en marcha’ acompañado por el guitarrista canario Carlos Oramas.
Como señala Julio Castro en la revista digital ‘La República Cultural’, refiriéndose al volumen publicado por Antonio Lozano dedicado a Thomas Sankara, presidente de la República de Burkina Faso (entonces llamada Alto Volta), su asesinato puede definirse como “uno de los peores magnicidios de la historia de la democracia en el mundo alentado por los poderes económicos y políticos de Europa y del entorno africano”. Con ‘El caso Sankara’ Lozano ganó el I Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona, inspirándose en el crimen cometido el 15 de febrero de 1987 contra el llamado ‘Ché africano’, abatido por los hombres de Blaise Compaoré, su compañero de armas y amigo, que de inmediato le sucede en la presidencia del país.
Sus revolucionarios programas de autosuficiencia africana como una alternativa desafiante a las estrategias de desarrollo neoliberal impuestas por Occidente, lo transformaron en un icono para muchos de los pobres de África. Nacionalizó las tierras y las entregó a los campesinos, estatalizó las riquezas minerales, emprendió campañas de alfabetización y vacunación, se enfrentó a los organismos financieros internacionales promoviendo que no se pagara la deuda externa, promovió la autosuficiencia para evitar vivir de la ayuda exterior y estimuló, como nadie ha hecho nunca en África, los derechos de la mujer. Sankara prohibió los matrimonios forzosos, la mutilación genital femenina y la poligamia y empezó a colocar a mujeres en los más altos cargos del Estado.
Sankara sigue siendo popular entre la mayoría de los ciudadanos pobres de su país. Sin embargo, sus políticas alienaron y enemistaron los intereses creados de un conjunto de grupos, que incluía a la pequeña pero potente clase media de Burkina Faso, a los dirigentes tribales que fueron despojados del derecho tradicional de larga data con el trabajo forzoso y el pago de tributos, y por último los intereses financieros extranjeros en Francia y su aliado, Costa de Marfil.
Un año después de ocupar la Presidencia, Sankara decidió cambiar el nombre del país, que entonces se llamaba Alto Volta y rebautizarlo como Burkina Faso, que significa El país de los hombres íntegros. Y se puso manos a la obra. Algunas de sus medidas fueron renunciar a todos los Mercedes Benz propiedad del Gobierno y convertir al humilde Renault 5 en el coche oficial, prohibir a los miembros de su gabinete volar en primera (“vais a llegar al mismo tiempo en clase turista”, dijo a sus ministros) o tener chófer, bajarse el sueldo y el de todos los funcionarios y negarse a disfrutar de aire acondicionado en su despacho asegurando que esto era un lujo al alcance de muy pocos.
Como resultado, el 15 de octubre de 1987 fue derrocado y asesinado en un golpe de estado liderado por Blaise Compaoré, que era respaldado por los franceses. Una semana antes de su ejecución, Sankara declaró: “Aunque los revolucionarios, como individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrán matar sus ideas”.
Antonio Lozano escribió ‘El caso Sankara’ para arrojar una luz nueva sobre una realidad que sigue siendo de escalofriante actualidad, ofreciéndonos un vibrante thriller político, digno de la mejor tradición del género negro.
¿Quién dio la orden a Compaoré de disparar sobre Sankara? El periodista francés Emmanuel Durant entrevistó al presidente justo antes de su muerte. Su admiración por ese hombre, idealista, impertinente y carismático, lo lleva a investigar los hilos secretos que mueven la política en África y descubrir los subterráneos en que se labran las auténticas relaciones entre los países africanos y sus antiguas metrópolis.








